Casella.it: liderando la tecnología agrícola

By | 29 noviembre, 2017

Los humanos hemos llegado a un punto de desarrollo tecnológico sin parangón, nunca visto hasta nuestros días. Las mejoras afectan al ámbito de las comunicaciones, la medicina o el transporte, solo por citar algunos. Se puede discutir acerca de su importancia, pero hay una que no admite debate: la alimentación. Así, son imprescindibles las empresas que desarrollan su actividad en este ámbito, como Casella.it.

El impulso evolutivo del Homo Sapiens

La agricultura es tal vez el invento más importante en la historia de la humanidad, desarrollado hace alrededor de 11000 años. Permitió a nuestros ancestros sobrevivir, multiplicarse y llevar una vida estable, relativamente independiente del número de animales cercanos que hubiese para cazar y plantas para recolectar. Facilitó que se pudieran alimentar durante todo el año, sobreviviendo al duro invierno con los excedentes producidos en el período estival.

Casella.it: liderando la tecnología agrícola

Los inicios fueron complicados; los cultivos apenas daban rendimiento, el clima era un factor determinante (más aún que hoy en día), los suelos eran escasamente fértiles. Poco a poco, los avances se sucedieron: fertilizantes, selección y modificación de cultivos y, por último, técnicas e instrumentos de labranza.

De esta manera, se pasó de las hoces de piedra, a los potentes tractores actuales, sistemas de regadío milimétricamente diseñados, etc. Esta mejora, en los sistemas y aparatos agrónomos, es indispensable para satisfacer la voraz demanda de la mayor población humana que jamás pobló el planeta; más de 7000 millones de bocas que alimentar (y aumentando).

Trabajar en todos los frentes

Hay muchos factores que determinan el número de alimentos que puede proporcionar un territorio. Solucionado el aspecto de las especies autóctonas (hoy en día, es posible llevar una semilla a cualquier lugar del mundo), nos quedarían muchos otros. Algunos son muy difícilmente controlables, como el clima. Sobre otros, somos capaces de influir hasta cierto punto, como el tipo de suelo, haciendo uso de fertilizantes, por ejemplo.

No obstante, hay algo sobre lo que sí podemos influir directamente; la tecnología empleada al tratar el terreno. Evidentemente, no se saca el mismo rendimiento arando una finca a mano, con una azada, que empleando un tractor de gran potencia con la maquinaria específica adosada.

En conclusión, y analizando todo lo citado, observamos que, por fortuna, hemos podido elevar enormemente la producción alimentaria. Este asunto no es baladí; no es un capricho, sino que hablamos de nuestra propia supervivencia como especie. Mientras siga habiendo expertos que diseñen y distribuyan los nuevos avances tecnológicos, podremos tener cubierta la necesidad biológica más básica: la nutrición.

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