Muchas veces dentro de nuestra organización recibimos la responsabilidad de llevar adelante algún proyecto y para ello, una serie de ideas y aportes pueden comenzar a estructurarse en nuestra cabeza. Si trabajamos en equipo, la cantidad de pensamientos y fórmulas para llegar a un mismo objetivo puede ser mayor. El visual thinking es una herramienta muy útil en este punto.

El pensamiento visual, traducción de la herramienta mencionada, es una habilidad presente en todos los seres humanos, aunque al parecer con el tiempo hemos perdido un poco esa capacidad de plasmar en el papel lo que pensamos o las ideas que tenemos respecto a ciertos temas, mucho más si se trata de la expresión a través de dibujos o figuras.

Cuando usamos visual thinking para estructurar lo que hay que hacer, tenemos la posibilidad de incorporar la diversidad de puntos de vistas de los participantes en el proyecto y enriquecerlo de forma que podamos llegar más rápido y más eficientemente a los resultados esperados. Al tiempo que usamos una de las primeras técnicas que aprendimos para expresarnos, el dibujo.

A nivel organizacional, la aplicación de mapas de ruta ayuda a todos los miembros de los equipos a entender cuál es la consecución de pasos a seguir para llegar al final del proyecto. En medio del mismo, la revisión esporádica de lo que se ha plasmado, es muy importante pues permite mantener lo que sigue en boga y desviar o dar nueva forma a lo que ya no hace mayor sentido.

La metodología se resume en la creación de dibujos sencillos y que sean fáciles de reconocer por todos los participantes. A través de mapas mentales, es posible interconectarlos, darles sentido y forma a través del orden en que se hará cada tarea y el tiempo en que será ejecutada, sabiendo que como suele pasar, habrá algunas que se solapen y deberán desarrollarse en paralelo.

 

visual thinking

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